Conozco los secretos que te guardas bajo llave, y es que tuve dos maestros: señor libro y señor calle
Cuando acontezcan sucesos naturales estremecedores, recordad la fuerza y majestad de vuestro señor, Quien todo lo escucha y lo ve, y decid: El dominio es de Dios, señor de lo visible y lo invisible, señor de la creación.
Robert Capa era un comunista, así que lo que hizo fue una obra fotográfica propagandística, eso sí, de un altísimo valor artístico
Con constante oración y súplica pediremos al Hacedor de todas las cosas, conserve íntegro el número contado de sus escogidos en todo el mundo, por su amado Hijo y Siervo, Jesucristo Para conocerte a Ti, el solo altísimo en las alturas Tú sólo eres el bienhechor de los espíritus y Dios de toda carne.
En ningún momento he dudado que las mujeres sean tontas. Al fin y al cabo el todopoderoso las creó a imagen y semejanza de los hombres.
Perseguir al todopoderoso dólar
Implica con toda seguridad más poder en la deidad delegar cierto grado de poder en criaturas inferiores, que producir todo por su propia volición inmediata.
Afirman que la deidad es la causa inmediata de la unión entre alma y cuerpo y que no son los órganos sensoriales los que, siendo alcanzados por objetos externos, producen sensaciones en la mente, sino que se trata de una volición particular de nuestro Creador omnipotente, que excita tal sensación a consecuencia de un determinado movimiento en el órgano.
Quien buscase signos de que una divinidad irónica mueve sus dedos tras el gran juego del mundo, encontraría un apoyo no pequeño en el enorme signo de interrogación que se llama cristianismo.
El genio en la tierra es Dios que se da. Cada vez que aparece una obra maestra, es una distribución de la divinidad que se hace a los hombres. La obra maestra es una especie de milagro.
La madre en nuestra providencia sobre la tierra en los primeros años de vida, nuestro apoyo más firme en los años siguientes de la niñez, nuestra amiga más tierna y más leal en los años borrascosos de la juventud.
... los decretos o mandatos de Dios y, por tanto, su providencia no son, en realidad, más que el orden de la naturaleza;...