El mágico misterio de la habilidad para el dibujo parece consistir, al menos en parte, en la capacidad de cambiar el estado del cerebro a un modo diferente de ver / percibir.
Y vuelvo a estar más loco que de atar, dibujo corazones después de echar mi aliento en los cristales de tu voz y vuelvo a respirar tu aire y mis pulmones se llenan de la vida que me quitas al andar