No te amo, amo mis celos, esos celos son lo único tuyo que me queda. Cuando desaparezca en esos cielos de odio te ladraré porque no vienes.
Sabían reírse del mundo sin odio y sin amargauras.
En realidad no soy tanto un banquero como un estudioso de la malevolencia cósmica.
La pasión ante la malevolencia y la estupidez se apaga.