Las personas no pueden vivir en el cambio si en su interior no persiste un núcleo invariable. La clave de la capacidad para cambiar es una idea constante de lo que uno es, de lo que persigue y de lo que valora.
Lo verdaderamente notable de la naturaleza es que el carácter del universo entero dependa de la posición de un nivel de energía concreto en un núcleo concreto.
Belano, le dije, el meollo de la cuestión es saber si el mal (o el delito o el crimen o como usted quiera llamarle) es casual o causal. Si es causal, podemos luchar contra él, es difícil de derrotar pero hay una posibilidad, más o menos como dos boxeadores del mismo peso. Si es casual, por el contrario, estamos jodidos. Que Dios, si existe, nos pille confesados. Y a eso se resume todo.
Hemos llegado al meollo de la cuestión: ustedes tienen un problema y este problema se llama tres por ciento.
Podrá nublarse el sol eternamente, podrá secarse por un instante el mar, podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal... ¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero jamás podrá apagarse en mi la llama de tu amor
Cuando las naciones del eje estaban en su apogeo militar y en su éxito propagandístico, adoptamos esta divisa; Ni Berlín ni Moscú: Bolivia Nueva.
El Shannon no me mira, en Limerick la luz se ha vuelto ausente, pero sé que respira cuando inclino mi frente, que calla mucho más de lo que miente.
Porque esa es tu fama. Ahí es donde tu fama vive en mi luminosidad. Mi constante luz flasheante. Es mi habilidad de saber que lo que hago es genial. Sé que lo es, sé que es genial, y es esa seguridad. Esa seguridad es infecciosa.
Tú y yo parecemos de 4 años. Queremos saber el por qué y el cómo así de todo. Queremos revelarnos a nosotos mismos a voluntad y hablar con franqueza. Y nunca hablar banalidades y ser intuitivos, y preguntar al extremo, y encontrar a Dios, mi faro torturado... Necesitamos compañeros que compartan nuestra opinión. (Joining You - 1998).
¡Oh sueño de felicidad! ¿Es esto en verdad La torre del faro que veo? ¿Es ésta la colina? ¿Es ésta la iglesia? ¿Es éste mi propio país, el mío?