Cortando cada día una mitad a un palo de un pie de largo, no se acabará en diez mil siglos.
Un día fui a caminar y me caí. Ya no me pude levantar. Es la vida cobrándote su sueldo. Es la vida que te cobra lo que te dio o lo que está por venir. La vida se te adelanta a ti. Es la vida que te dice voy a cobrarte esto. Bueno, no te lo dice pero ahí está la combinación de la vida y el alma
Keynes sabía muy bien que la política económica fascista nunca podría haber triunfado a largo plazo sin guerra, ocupación y explotación.
...Un descenso a largo plazo de los salarios -que se asocia al debilitamiento de los sindicatos obreros- tenderá, según nuestro análisis en el capítulo 1, a elevar el grado de monopolio y, por tanto, a provocar un desplazamiento de los salarios a las ganancias. Lejos de estimular el crecimiento de la producción a largo plazo, este fenómeno, como ya hemos visto, tenderá a afectarlo adversamente.
Es sorprendente pensar que millones de personas, en mi época -y supongo que también ahora-, podían creer que, en un momento dado de la historia, dos seres humanos han evolucionado hacia un estado superior al de todos los dioses que ha habido o habrá. Esto es titanismo, como dirían los griegos. Locura.
Solo quédate en silencio cinco minutos, acaríciame un momento ven junto a mi, te daré el ultimo beso, el mas profundo, guardare mis sentimientos y y me iré lejos de ti.
Un gobierno nacional o local que estuviera al servicio directo de la opinión pública tendría efectos deplorables. Es responsabilidad del Estado defender el largo plazo contra el corto plazo, como lo es defender la memoria colectiva, proteger a las minorías o alentar la creación cultural, aun cuando ésta no corresponda a las demandas del gran público.
Demos lugar al artista juvenil para que intente, se equivoque y vuelva a intentar. Recordemos que en la naturaleza toda pérdida tiene un significado. Lo mismo para nosotros. Bien usado, un fracaso puede ser el abono que nutra en éxito de la siguiente estación creativa. La maduración y la cosecha son procesos a largo plazo y no una receta rápida.
La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.
Resulta bastante raro que, en un momento dado, se encuentre, bajo la mano de Dios, un gran hombre para ejecutar una gran acción, y por eso, cuando se produce por casualidad esta combinación providencial, la Historia registra en el mismo instante el nombre de ese hombre elegido, y lo recomienda a la posteridad.