La demora de la justicia significa injusticia
Y el aire no es sustancia que limita los ríos, que demora a los ríos cuando hay sed y es ser agua en el tiempo que barre la mitad de las sombras perdida allá a lo lejos como pichón de ave que en la luz tiene frío, porque el frío revela y en la luz no descansa.
Pocas tragedias pueden ser más amplias que el retraso en el crecimiento de la vida, pocas injusticias más profundo que la negación de una oportunidad de luchar o incluso a la esperanza, por un límite impuesto desde fuera, pero falsamente identificadas como parte.
No es lo mismo el que lleva el hijo a una escuela privada o concertada que quien lo lleva a una escuela pública: hay muchos escolares inmigrantes y ello conlleva un retraso en el rendimiento global del aula.
Cada concesión sumisa a nuestro miedo expande el dominio del mismo; no sólo desperdiciamos ese tiempo en que los males que tememos pudieran ser sufridos y superados en el acto; por el contrario, mientras que la dilación no alivia en ninguna forma nuestros problemas, sí los vuelve cada vez menos superables al instalar los terrores habituales.
Contra la ira, dilación
Los apoyos preceden a los despidos. Así que me da tranquilidad que no haya señales de apoyo.
Un paraíso de tranquilidad interna parece ser el resultado de la fe.
Los que padecen perturbaciones mentales no aplican el principio de parsimonia Científica: la teoría más simple para explicar un cierto conjunto de datos. Prefieren el barroquismo.
La casualidad es siempre actual; ten siempre echado tu anzuelo. En el remanso donde menos los esperes estará tu pez.
El corazón que no ama es una cisterna tenebrosa, un depósito inmóvil que no recibe ni da. El corazón que ama es el remanso a cielo abierto, donde las mil corrientes del mundo descansan un instante para partir otra vez.
¿Vender yo la mitad de México?, ¡Por Dios! cuando aprenderán los mexicanitos que si este barco se hundió no fue solo por los errores del timonel, sino por la desidia y la torpeza de los remeros.
Las amaba sin piedad. Pues sabía ahora que la finitud, las particularidades mínimas, el torturado equilibrio entre la torpeza y la lucidez eran precisamente la virtud distintiva de estas criaturas, y que evitarles todo esto era aniquilarlas.