¿A quién le debo la disculpa más grande? Nadie ha sido más cruel conmigo que yo. Lo lamento por mí. Mis disculpas empiezan en mí antes que a todos. Lo lamento por mí. Por tratarme peor que a cualquier otro. (Sorry To Myself - 2002).
(La muerte) ha sido siempre para mi una compañera tan fiel, que a veces lamento morirme solamente porque entonces tal vez la muerte me abandone.
¡No lloro ya!... la piedra funeraria para siempre cayó pesada y fría... ¡las losas de las tumbas nunca lloran, y una tumba es, señora, el alma mía!
Te miro, y lloro porque no me miras: me miras, y suspiro al hallar el desdén en tu mirada: suspiro, y lloro porque no suspiras, suspiras ¡ay! Y acongojado miro que no es por mí...
Una lágrima dice más que cualquier palabra. La lágrima tiene un gran valor, es la hermana de la sonrisa.
El León se enjugó una lágrima con su zarpa. Es mi pena más grande, y lo que me produce mi mayor desdicha. Pero cuando quiera que hay algún peligro, se me aceleran los latidos del corazón. Puede ser que lo tengas enfermo -aventuró el Leñador. Podría ser asintió el León. Si es así, deberías alegrarte, pues ello prueba que tienes corazón -manifestó el hombre de hojalata.