El peor pecado contra el prójimo no consiste en odiarle, sino en mirarle con indiferencia. Ésta es la esencia de la humanidad.
Ser objetivo es tratar al prójimo como se trata a un objeto, a un muerto, es comportarse con él como un sepulturero.
Dicen que es un hombre inteligente (Arsène Wenger), ¿verdad? Habla cinco idiomas. ¡Yo tengo un chico de 15 años de Costa de Marfil que habla cinco idiomas!
El hombre puede, acaso, hacer lo que quiere; pero <lo que> no puede <es> querer lo que quiere