Los hombres ricos en lágrimas son buenos. Apartaos de todo aquel que tenga seco el corazón y seco los ojos.
Un cambio en los climas del corazón vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla sobre la tumba helada. Un clima en la comarca de las venas cambia la noche en día; la sangre entre sus soles ilumina al viviente gusano.