La televisión en nuestros días, centro de las creencias y las idolatrías inexplicables, ni es creyente ni deja de serlo, es el precipitarse de imágenes que se disuelven en la indiferenciación, es la rutina que de pronto adquiere visos de zarza ardiente.
Hubo un par de profesores que me prestaron atención, que me animaron a dibujar o a pintar, a expresarme. Pero la mayor parte del tiempo se empeñaban en que fuera un jodido dentista o un maestro. Luego, los fans se empeñaron en que fuera un jodido beatle o un Elgenlbert Humperdinck y los críticos se empeñaron en que fuera Paul McCartney.
Creo que todo lo que sale de una canción - incluso las canciones de Paul de ahora -que aparentemente son de nada - muestran algo sobre ti mismo.