No me gusta que la gente me llame Stefani, porque si no me conocen, siento que actúan como si lo hicieran están ignorando completamente mi existencia creativa Lady Gaga es quién soy. Mi moño de pelo y yo, vamos a la cama juntas. Ella duerme donde yo duermo.
El hombre de hoy es el padre del mono del año 2000.
Si necesitan un techo pintado, una carrera de carruajes, una ciudad sitiada, un simio depilado o el Mar Rojo separad, piensan en mi.
Recuerdo perfectamente el instante en que me quedé dormido. Como si un simio gigante gris entrara de repente en la habitación con un martillo en las manos y me golpeara con todas sus fuerzas en la parte posterior de la cabeza.
Incluso en la escuela secundaria me sentí muy interesado en la historia, en el por qué la gente hace las cosas que hacen. Como un niño he pasado mucho tiempo tratando de relacionar el pasado con el presente.
Cuando un niño comienza a sonreír, con una pequeña bifurcación de amargor y dulzura, las orillas de su sonrisa desembocan sin burlas en la anarquía del océano. Se siente mejor que nadie: juega a la gloria con los ángulos de la boca y ya cose la sutura irisada al conocimiento infinito de la realidad.
Esa marometa que da el chiquillo en el aire expresa en un solo acto toda la alegría y la magnificencia de vivir.
Avanzando constantemente, adelantándose a todo, logrando nuevas conquistas en las ciencias naturales y expandiendo vertiginosamente su cultura materialista, el hombre ha crecido divorciado de la naturaleza y ha terminado edificando una civilización a su medida, como chiquillo caprichoso revelándose contra su madre.