Y en el milagro extraño de ser tu niño, revivo la presencia de tu cariño.
Esto lo saben muy bien los conquistadores de ambos sexos. Una vez que la atención de una mujer se fija en el hombre, es a este muy fácil llenar por completo su preocupación, Basta con un sencillo juego de tira y afloja, de solicitud y de desdén, de presencia y de ausencia.
La casa, dios mío, rodeada de petreles sobre el acantilado y los vapores del océano, de portones batidos por el viento y cortinas en pedazos, con el anuncio hotel central en semicírculo en la fachada y los tres de la policía secreta, siempre de negro, con el brazo en alto al modo nazi, que bebían, en la salita de estar, la malta de la mañana.
Si alguno de los que pasen por la calle se detuviere, fijándose en la fachada de mi casa, haz fuego sobre él; si lo yerras, haz otro tiro, y si todavía lo yerras, ten por seguro que mi pistola no ha de errarte.
La infelicidad máxima, como la felicidad máxima, modifica el aspecto de todas las cosas.
El ingeniero siempre se siente preocupado cuando sus planos empiezan a trocarse en piezas, en una máquina viva. ¿Qué resultará, qué aspecto tendrá? En los planos de impecable diseño todo puede estar en su sitio, más en cuanto se hacen las piezas, ateniéndose al proyecto, en unos sitios no encajan, en otros funcionan mal.