La tele me ha cultirizado, cada vez que la encienden en casa me voy a leer a mi cuarto
El otro día pillé a mi hija escuchando a Kylie Minogue. Todavía no me he recuperado del shock. La mandé a su cuarto y le dije: pequeña, no salgas de ahí hasta que hayas escuchado The White Album al menos tres veces, necesitas desintoxicarte.
La rutina no está tanto en las cosas como en nuestra incapacidad para crear a cada momento un vínculo original con ellas, en nuestra tendencia a leerlas por la falsilla de lo rutinario, de lo ya aprendido. Hay que seguir dejando siempre abierta la puerta al cuarto de jugar.
Nuestro cuarto es almacen de recuerdos y nuestra mesa aeropuerto de moscas