Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.
Así como me ven de rancherito y con botas, también sé ser estadista y gobernante, y también sé cuándo usar traje y hablar bonito.
El capitalista es un señor que al hablar con vosotros se queda con vuestras cerillas.