Cuando queremos una emoción determinada, buscamos deliberadamente en nosotros mismos hasta obtenerla: un brillante cristal rosado de placer, un verde o amoratado trozo de miedo...
El rosado no es sólo un color, es una actitud.
No son nube ni flor los que enamoran; eres tú, corazón, triste o dichoso.
La gratitud es una flor que brota del alma
¿Una flor caída volviendo a la rama? Era una mariposa.
Tus labios rojos como orgasmos,ofrecen un durazno en cada beso y en el verbo, una flor casi azucena.