Cuando frecuentaba el bosque de pequeña, me decían que una serpiente podría picarme, que podría coger una flor venenosa o que los duendes me podrían raptar, pero continué yendo y no encontré sino ángeles, mucho más tímidos ante mí de lo que yo pudiera sentirme ante ellos.
Lengua, barro mortal, cincel inepto, deja la flor intacta del concepto en esta clara noche de mi boda, y canta mansamente, humildemente, la sensación, la sombra, el accidente, mientras ¡Ella me llena el alma toda!
¿Quién ha entrado en el portal, en el portal de Belén, no por la puerta y el techo ni el aire del aire, quién?. flor sobre impacto capullo, rocío sobre la flor. Nadie sabe cómo vino mi Niño, mi amor
Mi vida es de tu vida tributaria, ya te parezca tumulto, o solitaria, como una sola flor desesperada.