El placer de vivir sin pena bien vale la pena de vivir sin placer
No llores más, ni suspires, ni gimas, La pena no tiene tiempo que no vuelva; Las violetas que han cogido la lluvia más dulce no las hace ni frescas ni de nuevo crecer.
No hay peñasco sin nombre.
Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz
Los pueblos, los hombres se enfrían por ausencia de espíritu. Pero estamos nosotros, con pedernal y yesca, con melodías y cantares, poemas y reflexiones, alto desvelo y sueños de todo tipo, para entibiar las horas de aquellos que no quieren congelarse todavía.