Sofía.- Bien sabemos por experiencia que el mundo es justamente como un corcel brioso que se da perfecta cuenta de cuando lo monta alguien que no lo puede manejar con firmeza y entonces lo desdeña y trata de quitárselo de encima y una vez que lo ha tirado a tierra se pone a pegarle coces.
No importa que yo muera. No morirá el impulso. Tú marcaste el sendero, alado corcel mío, y así será más fácil a mi hermano, seguir hacia adelante, por mis huellas, una vez.
¿Quién vive más? ¿Aquél que usa heroína por dos años y muere, o quien vive con rosbef, agua y papas hasta los noventa y cinco? El primero pasa sus veinticuatro meses en la Eternidad. Todos los años del come-rosbef sólo los vive en el tiempo.
Por encima de todo, sé la heroína de tu vida, no la víctima.
Para todos los que me quieren y para los que no, gracias por mantenerme siempre presente, Dios los bendiga... El potro de Venezuela
Lograremos la justicia como fruto de la solidaridad boliviana. Porque no ha de ser la justicia social engendro de odio y fruto de desunión nacional. Los comunistas de esta tierra, al ver que este pueblo se levanta libre y nacionalista, quisieran ponerlo en el potro de la lucha de clases, para descoyuntar como a Túpac Amaru el cuerpo de esta Patria que debe ser unida y fuerte.