Nada ni nadie puede compensar a las numerosas víctimas de la lacra terrorista por la irreparable pérdida de sus vidas, por el sufrimiento que genera sus heridas o por la dolorosa huella que dejan sus cicatrices.
Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.
Eres como una espada de excelente temple, oculta en la oscuridad de la vaina, y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto, sal de la vaina del yo y del deseo, para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor.
¿Hay algo más triste que un tren que sale cuando se supone, que tiene una sola voz, sólo una ruta. No hay nada más triste. Excepto, tal vez un caballo de carro, Encerrado entre dos ejes E incapaz hasta de mirar hacia los lados