Lo que ningún ojo humano es capaz de atrapar, lo que ningún lápiz, pincel o pluma es capaz de fijar, tu cámara lo atrapa sin saber qué es y lo fija con la escrupulosa indiferencia de una máquina.
Cada artista sumerge el pincel en su propia alma, y pinta su propia naturaleza en sus cuadros.