Cuando la totalidad de los individuos sepa leer y escribir, cuando los periódicos penetreen hasta la choza del indio, entonces, encontrando en el pueblo jueces cuya censura habreis de temer y cuyos sufragios debeis buscar, adquiriréis las virtudes que os faltan
En mi choza todo cuanto puedo ofreceros es que los mosquitos son pequeños.
Soy crítico meteorológico, señor. La tormenta de anoche. Floja iluminación de los relámpagos, yuvia repetida, escenografía pobre y pésimo sonido de los truenos en otro fiasco de esta puesta en escena de Tata Dios. Una típica propuesta de verano, liviana, pasatista, para un público poco exigente.
Ahí tienen el rancho San Cristóbal, cuando caigan por allá no dejen de llevar enchiladitas y los recibiré con mucho gusto. Que les vaya muy bien, que Dios me los bendiga.
Aquí estás, ombú gigante a la orilla del camino, indicando al peregrino no siga más adelante en la llanura sin fin. (...) Ese destino te espera, árbol, cuya vista asombra, que al caminante das sombra sin dar al rancho madera, ni al fuego una astilla dar; recorrerás el desierto cual mensajero de vida, y, tu misión concluida, caerás cual cadáver yerto bajo el pino secular.