Yo consideraba que mi principal misión consistía en pulir mi estilo de juego, en aprender a llevar al tablero planes de largo alcance, sutiles maniobras de posiciones, y jugar con mano firma complejas combinaciones.
Estudiar equivale a pulir la piedra. A fuerza de cultivarla, se purifica el espíritu.
Es como quemar una pintura del Renacimiento para cocinar una comida