La cristiandad tiene que hacerse de nuevo viva y eficaz, y formarse otra vez una Iglesia visible sin respetar las fronteras nacionales, que acoja en su seno a todas las almas sedientas de lo supraterrenal y se haga gustosa mediadora entre el viejo y el nuevo mundo
Creer en la inmortalidad del alma, es decir, estar persuadidos de la existencia de algo de lo cual es imposible formarse alguna noción real, es creer en palabras sin poderlas relacionar con algún sentido; afirmar que una cosa es tal y como la decimos es el colmo de la locura y de la vanidad.
Tanto la propiedad privada como la herencia son categorías de sistemas sociales en los que ya se han formado familias aisladas poco numerosas (monogámicas) y ha empezado a desarrollarse el intercambio.
Esta noche, mientras veo desarrollarse el drama de la democracia alrededor del mundo, quizás... quizás estamos más cerca de ese nuevo mundo que nunca antes.
Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos. No obstante el regalo más valioso que se les puede dar, es desarrollarles la conciencia.
El propósito del conocimiento es desarrollar una fe infinita en ti mismo.
Las emociones de la fe, el amor y el sexo son las más poderosas entre las principales emociones positivas. Cuando se mezclan las tres, tienen el efecto de colorear el pensamiento de tal manera que éste alcanza al momento el subconsciente, y allí se transforma en su equivalente espiritual, la forma singular que induce una respuesta de la inteligencia infinita.
La pobreza impulsa el anhelo de cambio, de acción, de revolución. En una hoja de papel, desnuda, se pueden escribir las palabras más nuevas y hermosas y pintar los cuadros más originales y bellos.
[Sobre Bridlington, Yorkshire del Este] Puedo llevar lienzos enormes, nunca me encuentro con nadie. Puedo pintar con total tranquilidad. Disfruto mucho de este pequeño rincón de Inglaterra.
No podrás formar una asociación con hombres faltos de sinceridad
Sé que se enamoraron como dos locos, pero no pudieron formar una familia. ¿Por qué? Porque venían de mundos opuestos. Él era de Miraflores y ella de La Victoria, y en la Lima de ese entonces la distancia social entre ambos era insalvable (...) Solo cuando llegó el otoño de su vida, con la salud resquebrajada, mi padre se instaló definitivamente en la casa