Fue la juventud la que con su gorro azul te llevaba en bicicleta por el monte Urgull
Ante mis ojos. Vestido de gala, lo metieron en una bolsa de plástico y la ataron. Y, ya en esta bolsa, lo colocaron en el ataúd. También el ataúd, envuelto en otra bolsa. Un celofán transparente, pero grueso, como un mantel. Y ya todo esto lo introdujeron en un féretro de zinc. Apenas lograron meterlo dentro. Sólo quedó el gorro encima.
Aún no he muerto... amigo mío; ahora les toca a ustedes terminar la obra comenzada, siguiendo el camino que les he trazado...
Es cierto, ahora es como que todas las bandas tienen un Keith Richards. Es más, algunos lucen más Keith Richards que yo mismo, me refiero a la imagen. Pero resulta ser que ninguno toca como yo