No hay testigo tan terrible ni acusador tan potente como la conciencia que mora en el seno de cada hombre.
Se prohíbe recompensar al delator y al traidor, por más que agrade la traición y aún cuando haya justos motivos para agradecer la delación.
Fatal, eso no debería haber ocurrido jamás. Un colectivo en que tienes que ver a un tío en un programa de televisión, que le conoces porque es compañero y famoso, y dice que está en contra del canon, pues me parece estupendo, pero es que es uno de los que más canon ha cobrado en los últimos cinco años.
Desde hace tiempo España ha entrado en un proceso de putrefacción, y la situación se agrava en el caso de Cataluña. Este núcleo putrefacto ha conseguido que el ciudadano quede desactivado y se sitúe al margen de cualquier acción pública: sólo se le utiliza como carne de cañón en manifestaciones