Toma esta rosa, amable cual tú eres; rosa entre rosas bellas la más rosa; diosa en flor entre flores la más diosa de las musa, la musa de Citeres.
Al igual que la cigarra es amiga de la cigarra y la hormiga lo es de la hormiga, así el cantor lo es de la musa y del canto.
Su espalda pierde su nombre con tanta gracia, que no puede uno más que darle la razón; ojalá fuera yo, señora, un poeta de raza, para decir en su honor una oda inmortal.