Quieres gritar y no te oyen y en tu pozo solo el eco te nombra
Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando
El mundo es barro suculento y charco maravilloso.
Otra cosa es que, por mucho que creas que quieres a alguien, te echas atrás cuando el charco de su sangre se acerca demasiado.
Yo quiero huir, perderme lejos, allá en esas regiones en que unas anchas hojas tiemblan sobre el estanque de los sueños que inundan.
Un viejo estanque se zambulle una rana ruido de agua.