Vi una película de terror, Baron Blood, que de verdad me asustó. Comparado con eso, ganarle a Foreman en Kinshasa fue sólo otro día en el gimnasio
No se trataba, 'Oh, quiero hacer una película en la que puedo llegar a besar a un chico de 10 años de edad. Para mí era que yo quería hacer una película en la que estamos tratando de entender el amor
Muchas veces en cuero por falta de papel, y en pedazos de cartas, algunos tan pequeños que apenas cabían seis versos, que no me costó después poco trabajo juntarlos; y por esto, y por la humildad con que va la obra, como criada en tan pobres pañales; acompañándola el celo y la intención con que se hizo, espero será parte para poder sufrir quien la leyere las faltas que lleva.
Y terminé siendo mi nombre. Es suficiente ver en el cuero de mis valijas las iniciales G.H., heme ahí. De los otros tampoco exigía más que la primera cobertura de las iniciales de los nombres.