¿Sabes a qué has venido hoy, elfo? Has venido aquí a morir. Hoy tenías una cita con tu destino.
Elie Wiesel describe cómo le afectó el presenciar la ejecución de un joven en la horca. Los de la SS juntaron a los prisioneros enfrente de la horca. Mientras el muchacho moría lentamente, un prisionero gritó: ¿Dónde está Dios ahora? Dice Wiesel: Y oí una voz dentro de mí contestarle: '¿Dónde está? Aquí está... colgado de esta horca...'
No estoy para nada de acuerdo con los que se van del país. Si tu mamá está enferma, ¿Vos te vas a ir y vas a volver cuando esté mejor y te pueda preparar tortas fritas y el mate? No viejo, acá hay que quedarse y laburar entre todos para sacar a los chorros de donde están. Si te vas, les estás dando la razón y nos van a seguir afanando. Hay que quedarse porque es la única manera de salir del pozo.
Cuando llegó la noche, las olas blancas iban acompasadamente de acá para allá a la luz de la luna, y el viento trajo a los hombres de la playa el sonido de la gran voz del mar, y ellos sintieron que ahora podían ser sus intérpretes.