La infantilidad es uno de los caracteres más importantes y, en el más noble sentido del término, más humanos del hombre.
Las calles me pertenecen pero no hay casas; fueron desde la niñez destruidas. Sus habitantes vagan por el aire en busca de alojamiento.
¡Ay! Todo pasará: niñez risueña, juventud sonriente, edad viril que en el futuro sueña...