La infantilidad es uno de los caracteres más importantes y, en el más noble sentido del término, más humanos del hombre.
¡Ay! Todo pasará: niñez risueña, juventud sonriente, edad viril que en el futuro sueña...
Cuando la vejez te llega, no es que vuelves a la infancia, es que moderas el paso y al fin la niñez te alcanza