La experiencia estética es una manifestación, un registro y una celebración de la vida de una civilización, un medio de promover su desarrollo, y también el juicio último sobre la cualidad de una civilización.
La celebración del rencor no hace daño a la persona contra la que se celebra el rencor, sino que perjudica a la persona que lo ejerce.
Me encanta que haya agasajo cuando esté viva. Cuando esté muerta, que me dejen en paz
Va saltando la tinta a los periódicos al paso negro-blanco de las armas, se ofrece un sacrificio en algún sitio en conmemoración del fracaso del mundo.
Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias, dijo: Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo; y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: Esto es mi sangre, dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos siempre unos a otros estas cosas.
La fiesta se ha apagado, las luces del teatro ya no existen, estoy en la nada del circo no queda sino un traje raído cansado descolorido.
No hace mucho tiempo estuvimos reunidos festejando el 101 de mi abuelo, que ya es algo que festejar. 101 años. Ahí nos reunimos todos los hermanos, primos, tíos, parientes, una fiesta lindísima. Fue una pena que él no estuviera ahí con nosotros... él murió cuando tenía treinta y siete...
En cada gala de premios era, ¿donde esta Shania? ¿cuando va a volver? ¿cuando va a sacar algo nuevo? El hecho de que ella sea tan memorable significa que ha hecho un trabajo increíble en implementarse realmente a sí misma en la música country a donde nunca, nunca va a desaparecer. Y eso me encanta.
Nadie a la libertad tiene derecho, cuando no hace hábito y gala de respetar la libertad ajena.
Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria.
Si la historia es el espejo donde las generaciones por venir han de contemplar la imagen de las generaciones que fueron, la novela tiene que serla fotografía que estereotipe los vicios y las virtudes de un pueblo, con la consiguiente moraleja correctiva para aquellos y el homenaje de admiración para estas.
Al frente de la pequeña columna iba un SS que, como buen alemán, amaba a los niños, incluso cuando estaba a punto de verlos en camino hacia el otro mundo. Sentía especial aprecio por un muchacho de doce años, violinista, que llevaba su instrumento bajo el brazo. El SS le dijo que se pusiera en cabeza del cortejo y tocara, y así iniciaron la marcha.
Una de mis grandes ideas había sido la unión, la concentración de los mismos pueblos geográficos que se disuelven y dividen. Me hubiera gustado hacer de estos pueblos un solo y mismo cuerpo nacional, con un cortejo tal hubiera sido bello avanzar hacia la bendición de los siglos. Yo me sentía digno de tal gloria.
Siempre he soñado que una manera elegante de acabar con este baile sería sentarse en una mecedora blanca con un sombrero de paja junto al Mediterráneo y guardar un silencio definitivo durante muchos años mirando el horizonte sin mover una pestaña.
Me dedicaba a leer todo lo que se había escrito en el mundo sobre el arte de la danza, desde los primeros egipcios hasta el día, y tomaba nota especial de todo lo que iba leyendo; pero cuando hube terminado esta tarea colosal, comprobé que los únicos maestros de baile que yo podía tener eran Jean Jacques Rousseau Emilio, Walt Whitman y Nietzsche.
Los ojos bajos y como de paloma, tan apacibles y amables que es inexplicable el regocijo que causa verlos
Y otro mundo más noble, infinitamente más bello, salió a mi encuentro. Un mundo húmedo, susurrante y pleno. Un mundo de fosforescencias extrañas, de monstruos casi divinos, de sombras gráciles que se deslizan sin ningún ruido, de mujeres azules y hombres con escamas rojas, de copas cargadas de sal. Un mundo de floraciones perpetuas; de miradas inalterables; de paz y regocijo continuos.
El buen crítico no estorba, sino ayuda, y su misión, entre otras cosas, es de índole pedagógica, pues guía a los demás lectores. El crítico es un lector, pero un lector más alerta y más total, de sensibilidad más aguda: las cualidades de recepción del lector corriente están como extremadas y exacerbadas en el lector especial que es el crítico.
La emoción estética pone el hombre en un estado favorable a la recepción de la emoción erótica. El arte es el cómplice del amor. Tome amor a distancia y ya no hay arte duradera.
...Festejando esta festividad
Vamos a cantar una canción que sepamos todos... cumpleaños feliz!!!
Mi nombre, en aquel entonces, era Susan Trinder. La gente me llamaba Sue. Sé en qué año nací, pero durante muchos años no supe la fecha, y celebraba mi cumpleaños en Navidad. Creo que soy huérfana. Sé que mi madre ha muerto. Pero nunca la vi, no era nadie para mí.