Aquí estás, ombú gigante a la orilla del camino, indicando al peregrino no siga más adelante en la llanura sin fin. (...) Ese destino te espera, árbol, cuya vista asombra, que al caminante das sombra sin dar al rancho madera, ni al fuego una astilla dar; recorrerás el desierto cual mensajero de vida, y, tu misión concluida, caerás cual cadáver yerto bajo el pino secular.
Cada cual aporta su astilla a la hoguera que ilumina el mundo.
Un fallo es avanzar hacia delante, una caida es un instante, de ver que hay que dejar correr el tiempo
¡En qué patéticos esclavos nos convertimos por el poder dominante de la gravedad sobre todas las cosas de la tierra! (...) Nuestro único consuelo es que no podemos solucionarlo. No es fallo nuestro: nos guste o no, tenemos que obedecer a la gravedad, nuestra tirana.
Tenemos el deber de no ignorar la realidad nacional, pero tenemos también el deber de no ignorar la realidad mundial. El Perú es el fragmento de un mundo que sigue una trayectoria solidaria
La única manera de hacer un fragmento es usando una máscara, una máscara que es un objeto en sí. No podría hacer una cabeza decapitada o la mitad de un cuerpo sin un objeto.
Cuando digo, 'salta de un puente de mierda o raja tus muñecas', no es lo que estoy tratando de decir. Es como tener la lengua en la mejilla.
Me preguntará por que sigo entonces en la revolución. La revolución es el huracán, y el hombre que se entrega a ella ya no es el hombre, es la miserable hoja seca arrebatada por el vendaval.
Algunas hoja del almendro expiran en degradado rojo. Otras apenas están naciendo, verde pulido donde la luz estalla. El tronco es el mismo y todas las hoja son la misma antigua hoja brotando de su fin mientras que vorazmente la vida, sin contraste, me destruye.
Un electrón no es más (ni menos) hipotético que una estrella. Hoy en día, contamos los electrones de uno en uno con un contador Geiger, como contamos las estrellas de una en una en una placa fotográfica.
La memoria opera como la placa de una cámara oscura, que concentra todo y da una imagen mucho más bella que el original.
Creo que en la evolución humana nunca ha sido tan necesario contar con esta sustancia, el LSD,... Se que es sólo una herramienta para convertirnos en lo que se supone que somos
La confianza de los inocentes es la más útil herramienta del mentiroso.