Agua es la nube oscura y silenciosa, errante prisionera de los cielos. Pero su sombra, andando por la tierra y el mar; no es agua, es sueño.
Flotó un silencio apenas turbado por distante bisbiseo de latines. El grupo que jinete y cabalgadura formaban, parecía una brusca coagulación de bronce. Una nube pálida subió al rostro del paisano. Sobre su frente la brisa desordenaba algunas mechas. Su brazo permaneció inmóvil todavía un instante...