Nunca he trabajado buscando premios. Hago tanto por recibir premios como por ir a la cárcel, pero no me consideren desagradecido hacia este honor; es sólo que ni premios ni cárcel podrán nunca apartarme del camino que me he trazado.
La cárcel es el infierno, el carcelero es el diablo, los jueces los que condenan, y ellos son los condenados.
Aprende de mí que un hombre prudente, que ha escuchado una acusación penal relacionados con tantos pormenores absurdo deja de ser prudente cuando se hace a sí mismo el eco de lo que ha escuchado, ya que si la acusación debía ser un factor calumnia, el orador A sí mismo convertido en el cómplice de la slanderer.
No he matado a nadie sólo erré un penal
La única vez que está bien gritar tengo diarrea es cuando estás jugando al Scrabble... porque vale la pena un puñado de puntos
El insulto, el presidio y la amenaza de muerte no pueden impedir que el utopista sueñe...