El miedo a qué piensan los demás es la mayor prisión en la que vive la gente. Lo que me pasó a mí con toda la naturalización que viví fue que dejé a un lado ese miedo a qué puede pensar la gente de mí y cuando lo haces te das cuenta de que hasta ese momento has estado viviendo en una cárcel y lo que me aportó fue una comprensión de lo fácil que es para unos pocos controlar a la gran mayoría.
La historia está llena de gente que fue a la cárcel o se quemo en la hoguera por proclamar sus ideas.
Aprende de mí que un hombre prudente, que ha escuchado una acusación penal relacionados con tantos pormenores absurdo deja de ser prudente cuando se hace a sí mismo el eco de lo que ha escuchado, ya que si la acusación debía ser un factor calumnia, el orador A sí mismo convertido en el cómplice de la slanderer.
No he matado a nadie sólo erré un penal
La única vez que está bien gritar tengo diarrea es cuando estás jugando al Scrabble... porque vale la pena un puñado de puntos
El insulto, el presidio y la amenaza de muerte no pueden impedir que el utopista sueñe...