Vive con los hombres como si Dios te viera; conversa con Dios como si los hombres te oyeran.
¿Qué nos importa el Estado corporativo; qué nos importa que se suprima el parlamento si esto es para seguir produciendo con otros órganos la misma juventud cauta, pálida, escurridiza y sonriente, incapaz de encenderse por el entusiasmo de la Patria, y ni siquiera, digan lo que digan, por el de la Religión?
El Presidente de la Comisión, M. Delors, dijo el otro día en una conferencia de prensa que quería que el parlamento Europeo fuera el cuerpo democrático de la Comunidad, que la Comisión fuera el Ejecutivo y que el Consejo de Ministros fuera el Senado. No. No. No
El diálogo es, sin duda, el instrumento válido para todo acuerdo pero en él hay una regla de oro que no se puede conculcar: no se debe pedir ni se puede ofrecer lo que no se puede entregar porque, en esa entrega, se juega la propia existencia de los interlocutores.
El diálogo no impone, no manipula, no domestica, no esloganiza.