Los héroes pasan por nuestro lado sin que reparemos en ellos. Se sientan en la terraza de un bar, se sujetan a la barra del metro o hacen la cola en la oficina del paro, como tantos.
Sus dedos exploraron felices toda mi espalda con delicadeza, suavemente, y poco a poco convirtieron mi piel en una barra libre de sensaciones deliciosas. Estaba conmovida. Hundí la cara en la almohada para ocultar mi éxtasis y mis lágrimas.
Nadie tiene en Colombia la autoridad de cerrar con candado el camino hacia la paz
Me asustaba el hecho de que iba a morir y me asustaba perder mi carrera deportiva. No estoy seguro de lo que pensé primero: nunca correré más o voy a morir
-Arthur -dijo Ford. -Dime. ¿Sí? - dijo Arthur. -Limítate a creer todo lo que te diga, y todo te resultará sencillísimo. -Pues no estoy seguro de creerme eso.