Hombre que vais por el mundo: atended y entended. El tiempo de la confusión es ya en ustedes. Aún resta un tiempo... Comprende, observad, entended. Ya la gente cayó en la imitación pueril, en el vulgar inicuo, en la jactancia banal, en la ignorada desvergüenza; desubicada corre tras el oro por él robará, estafará, la ganará, en bien o mal hasta él... ¡Basta! El oro en castigo: ¡caerá!
Yo no dudo, los soldados no dudan. La duda es una jactancia de los intelectuales
Todo varón prudente, aconseja en el tiempo conveniente; que es hacer de la ciencia vano alarde dar el consejo cuando llega tarde
Algunos de los mejores momentos que tuvimos en nuestras giras fueron en Estados Unidos. El ambiente siempre es impresionante. Y no hago alarde de expresar los sentimientos de otros. Esto es lo que hay, aquí estamos hoy, y mañana vamos a estar en otro lugar, si es que hay un mañana.
La presunción de inocencia también rige para aquellos que no son Urdangarín ni Teddy Bautista
Como Antístenes, filósofo cínico, tuviese la capa rota y la anduviese enseñando a todos, díjole Sócrates: Por la hendidura de tu capa conozco tu vanidad. Quiso dar a entender que peor era aquella presunción que tenía enseñando su capa rota, que si trajera una vestidura más rica.
Pronto cansa la altanería de una mujer hermosa; nunca aburre la de una mujer buena.
Si se me permite revelar todo mi pensamiento: sin duda sería más conveniente para la dignidad de los Textos Sagrados que no se tolerara que los más superficiales y los más ignaros de los escritores los comprometieran, salpicando sus escritos con citas interpretadas o más bien extraídas en sentidos alejados de la recta intención de la Escritura, sin otro fin que la ostentación de un vano ornamento
Es el oficio que elegí, para el que estoy preparado, formado. Se imagina que esto lo he pasado infinidad de veces. Sé de qué se trata y lo enfrento con la mayor entereza que me sea posible. Le aclaro, no me gusta hacer ostentación de fortalezas, ni de tener capacidades que después uno mismo puede o no sostener en el tiempo, pero sé de qué se trata, es mi oficio, hace 30 años que lo hago, y no es novedoso para mí.
La modestia contribuye al progreso, y el engreimiento conduce al atraso.
El infierno es superficial. El infierno es una nada que tiene la pretensión y produce la ilusión de que existe.
El núcleo de mi teoría discursiva de la verdad puede formularse por medio de tres conceptos básicos: condiciones de validez, pretensiones de validez y redención de una pretensión de validez
¡Mi mayor satisfacción es verte alegre!
La satisfacción de encontrar un solo agradecido compensa las amarguras de muchas ingratitudes