El que cae en pecado es un hombre; el que de ello se duele es un santo; el que se vanagloria es un diablo
El que se vanagloria de su linaje, alaba lo ajeno.
El sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de abofetearnos; el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no nos son tan lejanos; el imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas, incluso de niños, junto con la miseria material y moral son moneda corriente.
En el Perú no mejora la educación porque el gobierno es mascota del imperio y hay una patria rosa, ¿patria roja? Infiltrada en el seno del pueblo impidiendo que la educación nos haga libres.
Sonaba tan real, tan cercano. Sólo cuando desaprobaba mi conducta, como ahora, emergía el verdadero recuerdo de su voz, la textura aterciopelada y la entonación musical que la convertían en el más perfecto de los sonidos.
Cuando estuve encarcelado, comprendí otra cosa: que se puede tener a un solo hombre por todo auditorio y, a través de él, hablar a toda la humanidad. Sin gritar: en voz baja, con una entonación muy de charla, muy íntima.