Un hombre es la suma de sus propias desgracia. Podría creerse que la desgracia acabará un día por menguar, pero entonces es el tiempo el que se vuelve desgracia.
La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados
El viaje se transforma en una estrategia para acumular fotografías. La actividad misma de fotografiar es tranquilizadora, y atempera esa desazón general que se suele agudizar en los viajes.