La palabra tiene que encarnarse, de lo contrario sólo es un ruido en la boca o, en el mejor de los casos, una buena voluntad que revela lo que debe ser, pero que, de no hacerse carne en los actos y en la vida, se evapora como el agua.
Los dos Bonavenas son reales. Uno busca la publicidad, el ruido para poder subsistir. El otro, que solamente conocen algunos amigos, vive como cualquier hombre común. Es decir, toma mate, le da un beso a la vieja, cría los hijos y anda en coche. No puedo decir que el showman es menos que el otro, porque son distintas las situaciones en las que se mueven
La tierra es un conductor de resonancia acústica
Nos apoyamos sobre todo en el boca a boca, no en vano Internet es una formidable caja de resonancia
La imagen de yeso retumbó por el golpe sobre su antiguo pie (Ayax Locro).
Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo, sé ese rayo que cayó y que retumbó en lo más profundo
Como un rascacielos, como un cocotero, así de bonita eres tu.. de Brujita, Miedo al zumbido de los mosquitos.
La propia posición de nuestra escuela, generalmente maravillada ella misma por la sonoridad de la palabra, por la memorización de los fragmentos, por la desvinculación de la realidad, por la tendencia a reducir los medios de aprendizaje a formas meramente nacionales, ya es una posición característicamente ingenua.
El violín es el símbolo principal, el arco es algo personal pero el violín es el alma de la humanidad. Además, el pequeño pedazo de madera que sostiene la tapa es el alma...Y el ajuste del alma es una cosa muy delicada porque el menor movimiento que no permite la adhesión completa impide que la sonoridad se exprese por completo.