Ser rico y poderoso no excluye ser amado y admirado mientras no se den muestras de un talante egoísta y tiránico.
Porque eleva y derriba fácilmente, abate con facilidad al hombre poderoso y fortalece al débil, castiga al malo y humilla al soberbio, Zeus que truena en las alturas y habita las moradas superiores.
La mujer perderá la atracción del sexo, usurpará al hombre de su quehacer, atrapará la política, llevará su mando al alto estrado, será dominante factor en el mundo, pero el mundo en el día de los días la aplastará. Será en el final de la grande prueba
Basta conocer la pasión dominante de una persona, para poder estar seguros de saber agradarle
Para dominar, el dominador no tiene otro camino sino negar a las masas populares la praxis verdadera. Negarles el derecho de decir su palabra, de pensar correctamente.
Al cristianismo no se le debe adornar ni engalanar: él ha hecho una guerra a muerte a ese tipo superior de hombre, él ha extraído de esos instintos, por destilación, el mal, el hombre malvado — el hombre fuerte considerado como hombre típicamente reprobable, como hombre réprobo.
Señal es de hombre superior el no aceptar una ociosidad perniciosa.
Ningún régimen autoritario dura eternamente
La finalidad de Hitler era en primer lugar mover a las masas y, luego, una vez apartadas las masas de sus fidelidades y su moral tradicionales, imponerles (con el hipnotizado consentimiento de la mayoría) un nuevo orden autoritario de propia creación personal.
El poder arbitrario es más fácil de establecer sobre las ruinas de la libertad maltratada por el libertinaje
Lo arbitrario no sólo es funesto cuando se utiliza para el crimen. Empleado contra el crimen, también es peligroso.
Si los hombres emplean su libertad de tal manera que renuncian a ésta, ¿puede considerárseles por ello menos esclavos? Si el pueblo elige por un plebiscito a un déspota para gobernarlo, ¿sigue siendo libre por el hecho de que el despotismo ha sido su propia obra?
La ejecución de un déspota local o un sheshi malvado de tanta importacia repercute en todo el distrito y contribuye muy eficazmente a la extirpación de los males remanentes del feudalismo.
Una cortesana dijo a un mandarín: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana. Y el mandarín esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.
Tal la exangüe cabeza, trunca y viva, de un mandarín decapitado, en una macábrica ficción, rodó la luna sobre el absurdo de la perspectiva...