Estoy encantado de divulgar la historia y la cultura de mi tierra en De Castilla a La Mancha
Mi conturbado espíritu se regocija con la visión de un porvenir en que no habrá un sólo hombre que diga: Tengo hambre, en que no haya quien diga: No sé leer, en que en la tierra no se oiga más el chirrido de cadenas y cerrojos
No hay en el mundo reino que tenga tantos premios públicos, encomiendas, pensiones, beneficios y oficios; con distribuirlos bien y con orden, se podría ahorrar de tocar tanto en la hacienda real o en otros arbitrios
Cualquier gobierno es un gobierno de coalición entre el ministro de hacienda y todos los demás
¿Preguntas, Dino, qué me produce mi finca de Nomentano? Óyelo: el placer de no verte
Si todo lo que eres es el dueño de una gran finca o el poseedor de un cargo, si los pierdes con ellos mueres. Pero si te sabes persona y separas tu dimensión como persona de la posesión de esas cosas, si las pierdes sencillamente las has perdido, pero nada más.
La propiedad del Estado no es la de todo el pueblo más que en la medida en que desaparecen los privilegios y las distinciones sociales y en que, en consecuencia, el Estado pierde su razón de ser. Dicho de otra manera: la propiedad del Estado se hace socialista a medida que deja de ser propiedad del Estado.
El progreso, la justicia y la seguridad, si bien son bienes políticos, lejos son de ser propiedad de un partido. Usualmente son los partidos demagogos quienes demandan su autoría.