Igual que en un sepulcro me he encerrado en tu eterno recuerdo, y en él vivo, la frente entre las manos, pensativo, evocando las glorias del pasado.
¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro
Yo he llorado la noche del domingo (día de las Elecciones Regionales y Municipales 2006) porque jamás pensé que se pudiera perder la cuna y la tumba de Haya de la Torre, es una puñalada al corazón, te lo digo como hijo de Haya de la Torre, una puñalada al corazón y en algún momento voy a recuperar Trujillo aunque tenga que ser candidato a la alcaldía personalmente.
A mí no me tumba nadie. Derrotar a Chávez es como tragarse un crisol de aluminio o una barra candente de acero. Ni muerto me sacan de Miraflores