El objeto silla siempre me interesó. Miro ésta que es antigua, comprada en un anticuario, y estilo imperio; no se podría imaginar mayor simplicidad de líneas, contrastando con el asiento de fieltro rojo. Amo a los objetos en la medida en que ellos no me aman.
Se sentó al lado en el asiento que había dejado y observó a los suburbios de Filadelfia, en sus somrbías llagas y extraños rincones.