Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre en esta tierra, en este instante, y soy feliz porque soy gigante. Amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada, o casi nada, que no es lo mismo pero es igual
Que seas libre de tomar un camino cuyo fin no siento necesidad de conocer, ni la ansiedad febril de estar segura de que vas adonde yo hubiera querido que fueras.
El que ama, corre y vuela alegremente, porque anda libre y desembarazado
Siempre me apoyé en figuras geométricas, aparentemente geométricas, pero a diferencia de los pintores geométricos yo lo tomo como punto de partida, como apoyo, y dejo liberado a lo que sí recibo que, repito, es parte del todo, parte de mi interior y parte de mi formación.
Juro por Dios, juro por mis padres y juro por mi honor que no descansaré mientras viva hasta que haya liberado a mi patria.
Me siento tan aislado que puedo palpar la distancia entre mí y mi presencia.
Cualquier técnica de un arte marcial debe estar de acuerdo con la verdad del universo. Si no lo está, el arte marcial estará aislado e irá en contra de la concepción de arte marcial como creador de amor, o take-musu (literalmente, marcial-creativo). El aikido es take-musu por excelencia.
Yo tenía veintiún años y era tan independiente como sólo puede serlo un escritor joven, inédito, novato.
Si tengo que elegir los mejores cinco goles son: el que le hice a River por la Copa Libertadores, cuando regresé de mi lesión. El que le metí a independiente de mitad de cancha, el de cabeza a Vélez desde 40 metros. Y los que hice con la Selección, a Perú y Grecia.