El verdadero amor es desinteresado y está exento de todo miedo. Se derrama sobre el objeto de su afecto sin que pida nada a cambio. Su alegría está en la alegría de dar.
Nadie está exento de estar más o menos afortunado en una declaración; todos podemos estar afortunados o no afortunados Todos menos los señores del PP; es lo que parece a tenor de los comentarios que oigo.