La poesía es a la vez un escondrijo y un altavoz.
La rebeldía es el único refugio digno de la inteligencia frente a la imbecilidad.
La Bhagavad Gita, es hoy no sólo mi Biblia o mi Corán, es más que eso, es mi madre. A mi madre terrena, la que me dio el ser, la perdí hace ya mucho tiempo, pero su puesto lo ha ocupado desde entonces por completo esta madre eterna. Cada vez que me agobian las dificultades o me aflige el sufrimiento, busco refugio en su pecho.
Te voy a dar la guarida que tiene la vida pa ́ seguir viviendo, pa' vivir queriendo, lo mejor de la vida es vivir es vivir el momento y así te lo cuento, pa' que tú la bailes, pa' que baile el viento, pa' que bailes conmigo lento, toma la cara y la cruz de mis sentimientos.
El lobo que permanece en su guarida dijo Herger nunca consigue alimento, como tampoco obtiene la victoria el hombre que duerme.
También quise expresar la fuerza del cine para esconder la realidad mientras entretiene.
Una vez logré esconder una de esas mismas cápsulas rojas bajo la lengua, hice ver que me la tragaba y después la abrí en el armario de las escobas. Por un instante, antes de que todo se convirtiera en polvillo blanco, logré ver que contenía un elemento electrónico en miniatura.
Y el corazón no muere cuando uno creyó que debería, pero sonreímos, el té y el pan sobre la mesa. Sólo el remordimiento de no haber amado como se debe esa pálida ceniza de Sachsenhausen con un amor absoluto, que no está a la medida del hombre.
El último de estos demonios de los elementos se llama El Rey de las Nubes; su figura es la de un bello joven y se caracteriza por dos grandes alas negras. Aunque su aspecto es realmente encantador, no abriga mejores intenciones que los demás. Se ocupa continuamente de provocar tormentas, arrancar bosques de cuajo y derrumbar castillos y conventos sobre las cabezas de sus moradores.
La naturaleza y sus leyes permanecían escondidas en la noche. Dijo Dios Hágase Newton y todo fue luz.
Cuando las riquezas empiezan a aparecer, lo hacen con tanta rapidez, y en tal abundancia, que uno se pregunta dónde habían estado escondidas durante todos esos años de necesidad.
Porque yo estaba tan feo que cuando jugábamos a las escondidillas los demás niños preferían perder antes que encontrarme.
Los jueces que reciben a escondidillas las dádivas de los negociantes y pleiteantes deben ser tenidos por ladrones y castigados con muerte, como tales
Nosotros no somos mitos del pasado, ni del presente, sino que somos pueblos activos. Mientras que haya un indio vivo en cualquier rincón de América y del mundo, hay un brillo de esperanza y un pensamiento original
¿Qué poco vale uno ya! Hasta las ratas se suben a ensuciar la azotea de los pensamientos. Esto es lo que hay de nuevo en mi vida: ratas. Ya tengo ratas, piojos, pulgas, chinches, sarna. Este rincón que tengo para vivir será muy pronto un parque zoológico, o mejor dicho, una casa de fieras...