Todas las criaturas dependen de Dios, por muy grande que pueda parecer su conocimiento, su poder e independencia. Observad a los poderosos reyes de la tierra; tienen todo el poder del mundo que se puede conceder a una persona y, no obstante, cuando la muerte los llama, tienen que obedecer, como cuando llama a las puertas de los campesinos.
Sí, mis queridas madres, sabemos que por mucho que hagáis siempre hay más que hacer. Es verdad que vuestra tarea nunca se acaba. ¿De quién será, me pregunto? ¿Quién descansa el séptimo día, no siendo Dios? ¿Quién contempla su obra, cuando está terminada, y la halla buena? Al parecer el único que lo hace es el Creador.
Los hombres que tienen la expresión inteligente, defraudan después porque no dan todo lo que nos prometieron. En este sentido, es una ventaja parecer tonto.
Otros escritores están haciendo cosas todo el tiempo (charlas en ferias del libro, giras de firmas de autógrafos, conferencias, difusión de sus personalidades en tontas entrevistas) que, no puedo evitar pensarlo, los hacen parecer un poco baratos. Para ellos es parte del oficio, para mí, es lo que lo vuelve un oficio.