Quiero hablar también de mi ignorancia, pero no sé cuál es el hilo de mi ignorancia, no sé si soy sabia, no sé si soy ignorante, ando por el mundo recibiendo, aportando y nada más.
Es una cosa triste cuando los hombres no tienen ni el ingenio para hablar bien, ni el juicio para mantener sus lenguas.
Con el terrorismo no hay que dialogar más que sobre la entrega de las armas, el final de la violencia, a medio plazo, quizá de aliviar las condenas, etcétera.
Nuestro papel no es hablar al pueblo sobre nuestra visión del mundo, o intentar imponerla a él, sino dialogar con el sobre su visión y la nuestra. Tenemos que estar convencidos de que su visión del mundo, manifestada en las diversas formas de su acción, refleja su situación en el mundo en el que se constituye.
El vino no inventa nada. Sólo hace charlar sobre ello.
Crearnos en cada una de muestras actuaciones en la vida un amigo: no un enemigo. No es difícil tratar como es debido a los iguales. Pero no basta; también ante los superiores y los inferiores hemos de intentar ganar un amigo cuando tengamos ocasión
La motivación para mí es el juego en sí, sólo jugar de la manera correcta y tratar de ganar, competir cada vez que salgo a la pista. Esa es motivación suficiente para mí para salir y jugar bien
Todo su empeño se concentraba ahora en camuflar su conflicto interior. Debía representar el papel de la anfitriona atenta; departir con todos los presentes; brillar como llama de alegría y gracia.
Hoy el mundo se ha transformado en una inmensa carpa de cristal sin salida alguna y nuestra condena consiste en no poder abandonar nunca el tendido y estar obligados a consumir, repetir, comentar y reproducir inexorablemente las imágenes idiotas, violentas y anodinas, que nos sirve la historia a través de un laberinto de espejos.
La gente suele comentar que soy muy afortunado. La suerte sólo es importante en la medida en que tienes la oportunidad de venderte a ti mismo en el momento oportuno. Después de eso, tienes que tener talento y saber cómo usarlo
Programar una computadora no significa más ni menos que comunicarse con ella en un lenguaje que tanto la máquina como el usuario humano puedan comprender.
Los símbolos son signos sensibles, impresiones últimas, indivisibles y sobre todo involuntarias, que poseen una significación determinada. Un símbolo es un rasgo de la realidad que, para un hombre con sus sentidos alerta, designa inmediata y evidentemente algo que no puede comunicarse por medio del intelecto.
Él no confiaba en nadie. Era como un gato, según su propia confesión, un depredador solitario. No obstante, esa noche se había tenido que comunicar conmigo; hasta cierto punto se había descubierto al decirme la verdad.
Las personas deben hablar menos y dibujar más. Personalmente, me gustaría renunciar por completo del habla y, al igual que la naturaleza orgánica, comunicar todo lo que tengo que decir visualmente.