En muchos casos, al profesional de bolsa le está prohibido volver la vista para mirar las antiguas cotizaciones: podría pasarle como a la mujer de Lot
Aquélla, pensó Harry, era seguramente la manera ideal de viajar: pasando copos de nubes que parecían de nieve, en un coche inundado de luz solar cálida y luminosa, con una gran bolsa de caramelos en la guantera...
Soy hermosa. Mi belleza se aparta por completo de lo usual. Estoy hecha para el deleite. Pero ¿Qué saco yo de ello? ¿Dónde está mi recompensa? Tal era el cambio al cabo de diez años; ésa era, verdaderamente, su recompensa: esa tristeza inquietante y mágica que hablaba directamente al corazón y enmudecía; la culminación de su belleza.
Hay algo desolador, triste, cuando sientes que formas parte del saco de aquellos para los que su trabajo y su creación quizá no van a la par
¡Ah, ah! ¡Qué buena vida! Cansarme poco, divertirme bastante, y tener en el bolsillo siempre algún doblón.
Llamadme Ismael. Años atrás —no importa cuánto hace exactamente—, con poco o ningún dinero en mi bolsillo y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que podría navegar por algún tiempo y visitar la parte acuática del mundo
Todo soldado francés lleva en su mochila el bastón de mariscal
Un espermatozoide con un maletín es un representante de mis cojones
Mi padre es cochinamente rico y, aunque somos católicos irlandeses, soy hija única. Tengo más dinero que tú y, por consiguiente, trabajaré gratis. No tendrás que darme nada. Un pasante gratuito durante tres semanas. Me ocuparé de toda la investigación, mecanografiar y contestar el teléfono. Incluso te llevaré el maletín y prepararé el café.