Estoy orgulloso por haber tenido en la vida, como faro brillante y director, a la corona de laurel del gran Trajano y al sublime sacrificio del Rey Dacio.
En ciencia, como en religión, la verdad resplandece como un faro mostrándonos el camino; no pretendamos alcanzarla, es mucho mejor que se nos permita ir en su búsqueda.